LOS QUE SE FUERON, LOS QUE SE VAN Y LOS QUE SE HAN QUEDADO

Amb la mateixa idea que en començar aquesta sèrie d’articles escrits
per Jorge Carlos Oliva, vos volem mostrar una visió crítica i, a la
vegada, complaent amb la situació de la Cuba que ell va viure.


Jorge C. Oliva Espinosa*

Desde que el compañero Rafael Hernández, desde la Revista Temas, circuló su “Carta a un joven que se va”, le han llovido las respuestas. Ellas recogen un amplio abanico de posiciones y motivos. Desde la primera del joven que ya se fue, pasando por la del que se piensa ir y la que decidió quedarse, hasta la más reciente del “viejo que no se fue”. No voy a emitir opinión alguna sobre dichas cartas, entiendo las razones que da cada cual y no soy quién para juzgar a otro porque piense distinto.

Hoy voy a dar mis criterios con respecto a todos nosotros, cubanos todos: los que nos hemos quedado en esta trinchera dura y los que han decidido, o ya decidieron, dejar la Patria y buscar nuevos horizontes, quizás prósperos pero siempre ajenos, en la emigración. A todos, dentro y afuera, nos esperan grandes batallas por la supervivencia en el presente y por la existencia en un futuro cada vez más incierto.

No es masoquismo, sino un mérito el haber permanecido apegado a este bastión rebelde que peleó, pelea y peleará siempre por un futuro mejor. Merece reconocimiento el que abrazado a sus raíces, sobre todo en momentos preñados de peligros, tanto externos como internos, decidió correr la suerte de todos sus coterráneos. El que, dispuesto a sufrir las penurias, con que castigaron a su pueblo aquellos poderosos que ansían destruirlo, prefirió compartir la pobreza de recursos y la riqueza de ideales, afrontando amenazas y riesgos reales. El que no cambió, como el bíblico personaje por un plato de lentejas su primogenitura, la orgullosa nacionalidad de CUBANO. 

Pero aquel que no hizo así y tomó el camino triste de renunciar a lo que nos distingue y honra, por tener una escala de valores distinta a la mía, a aquel lo compadezco, pero por ello no lo considero un enemigo. Enemigo es el que, unido al interés extranjero, denigra, calumnia, traiciona a la Patria y conspira contra ella. Enemigo, para mí, es más: Es también aquel que permanece en nuestro suelo, ensuciándolo con su acción, haciéndole servicio al coloso del norte. Enemigo es el que, disfrazado de revolucionario, vive a costa de la posición que cuida con malsano celo; el escalador, el corrupto, el mentiroso y farsante, el que sabe medrar con el sacrificio de los demás y rompe campanas llamando al sacrificio (de otros por supuesto). También para mí, es un despreciable enemigo aquel que brinda a denostadores y críticos, su imagen llena de desprestigio. Ese es un enemigo, aunque se escude tras un carné rojo.

Pero al infeliz que, buscando el bienestar material (no siempre alcanzable), fue a luchar por él bajo otros cielos y hoy vive, logrado o no logrado aquel anhelo, sobre el inseguro suelo del emigrante, condenado por siempre a ser, allá extranjero; a ese lo compadezco, pero no le llamo enemigo.

Lo compadezco, aunque haya podido reunir dinero y objetos a su alrededor, lo compadezco porque erró el camino y priorizó la fortuna y el bienestar del cuerpo, sobre la dicha inmensa del amor y la esperanza.

Construir una sociedad ’con todos y para el bien de todos’, es obra voluntaria de hombres libres, tarea de gigantes. No nos la ha impuesto nadie, la acometemos voluntariamente. Ahora el IMPERIO es más fuerte que nunca y nos ataca con sutiles armas, entre ellas el denominado ’smart power’. Y si él trata de fragmentarnos y desunirnos, nuestro deber es hacer todo lo contrario: Unir a los CUBANOS de dentro y a los cubanos de afuera, donde quiera que estén, siempre y cuando no hayan ido a militar en el campo de los anti-patria. En esa unión, algunos se lamentarán mañana de no poseer el mérito que muchos tenemos y que legaremos como herencia a nuestros hijos: El haber permanecido unidos “al último tronco, al último peleador’.

Mientras tanto, ¡mostremos al águila imperial que quiere fragmentarnos y desea vernos envueltos en estériles reyertas familiares, que sabemos estar unidos por encima de las valoraciones que cada cual hace sobre cómo labrar el futuro!

Regla, octubre 12 de 2012

Dels seus contes curts:

LÓGICA DEL CREYENTE
Le advirtieron que llevara paraguas, pues amenazaba lluvia y él
replicó: “Si El Señor dispone que me moje, ¿quién soy yo para
oponerme a su voluntad?”

EL PESO DE LA LEYENDA
La leyenda cayó sobre la verdad y su peso fue tanto que la
hundió bajo tierra. Cuando la encontraron estaba tan deformada
que fue imposible reconstruirla.

SOBREVIVENCIA
Creó una Comisión Permanente para la ejecución y el control de
la campaña contra el burocratismo, y se puso al frente de ella.
De inmediato trazó el plan, sus etapas y metodología de
implementación; también diseñó cientos de planillas y modelos
necesarios. Cuando todo estuvo bien complicado, respiró
tranquilo. La situación volvía a estar bajo control

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