CUBANA EN LA EMIGRACIÓN

Jorge C Oliva Espinosa*

Estas pudieran ser páginas del diario de una muchacha que emigró hace rato. Yo solo le he hecho algunas acotaciones:

Vivir fuera de Cuba no es jamón... Sí, señor, no sé quién dijo que te esperan en el aeropuerto pa’ entregarte tu primer millón. Todavía estoy esperando a la gente de la CIA para que me pasen la plata que dicen en Cuba que le pagan a los que se van de allá. Lo que sí he aprendido es que hay varias etapas por las que se pasa y son más o menos así:

Primera etapa: La Obstinación. Todavía estás en Cuba. No tienes claro dónde vas a aterrizar, pero no importa, siempre que no veas más nunca un camello, ni un verano en Santiago sin ventilador.

La cuerda floja. Que si me voy, que si no me voy. Los combatientes de inmigración te hacen conocer que aún puede ser peor. Maratónica espera: la carta blanca, liberación, pasaporte, carta de invitación, entrevista en la Embajada y visado.

Acto final: aeropuerto con tu familia. Ha sido un camino largo, todavía algo se puede joder. El uniforme de Inmigración aún te hace temblar. Finalmente, la ventanilla. Momentos de tensión, el guardia lee de punta a cabo el pasaporte como una novela (qué carajo buscará?), mira 40 veces en el espejo que tienes a tu espalda (pa´vacilarte). Sudas. ¿A dónde vas? ¿Por qué? ¿Visita por tres meses? ¿Y vuelves? (Sí, espérame sentado) -Sí, compañero, por supuesto! Finalmente el Cuño... COÑOOOO!!! Un momento! Y ahora por qué el avión sale con retraso? Seguro que es por mí. ¡Ud veráaaa! Alguien se enteró de los 40 fulas al Director por la firma de la liberación (no te quejes, si taita Julián hubiera podido comprar su carta de libertad por 40 dólares, la historia de Cuba hubiera sido otra). Cuando el avión finalmente se separa del piso te vuelve el alma al cuerpo.

El papelazo: Esta etapa empieza en el avión. ¿Cómo se cierra el cinturón? No pides otra Coca Cola no vaya a ser que no te toque o la aeromoza te dé una mala respuesta. Puede durar mucho aprender a usar un celular, qué cosa es un Seguro, cómo sacar dinero de una Cash machine sin meter la tarjeta al revés. ¡El mundo es tan lindo! Te deslumbran los autos nuevecitos, las mujeres maquilladas, los hombres de cuello y corbata en el banco. En inmigración (la otra era EMIGRACIÓN), aunque no te quieran, te tratan con respeto. Por primera vez pasas de las 120 libras pues te haces las tortillas de 10 huevos. Cuando te llega la primera menstruación, vas al “Drug” y cuando pides “almohadillas sanitarias”, te preguntan ¿de qué marca? Y tú no sabes qué responder. ¿Cuánto puede durar esta etapa? No sé, pero aún no quieres ver Cuba ni en fotografía y escribes en esas fotos que mandas, “que estás bien, que no extrañas y no te hacen falta amigos”.

Aterrizaje (toma más tiempo de lo que muchos creen). Ahora a buscar trabajo! y pasaron 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 semanas? y na’. Ni de sepulturero encuentras un puesto. Conoces la ciudad de arriba abajo y no has hecho ni un amigo. ¡Te empieza a molestar la soledad y no hablar tu idioma! Tu mente es una cabrona. Empiezas a pensar en la vieja, en el barrio, en la mesa de dominó. En los negrones que al pasar te decían cochinadas (hoy piensas son piropos). ¡Qué simpáticos muchachones! Qué diferentes a estos rubios que no tienen sangre en las venas. No bastan ojos azules y 1.80. Una vez escuchaste Radio Reloj online. Eran las 6:30 de la mañana en Cuba. Podías ver a tu viejo levantarse e inundar la casa con el aroma de café que aunque fuera chícharo en ese momento no querrías uno mejor. Estuviste como media hora oyendo el TIC TAC que te despertó cada mañana de tu vida. ¿Creerías que esa otra tú, la que escribe que es feliz, rompió a llorar? ¿O fue la que se quedó allá?...

La morriña empieza cuando llega tu único amigo por el resto de tus días: el gorrión. Tarda pero llega. Un 31 de diciembre, o el día de las madres te preguntas: ¿Y qué coño hago yo aquí? Los recuerdos te acorralan y te sacan sangre. Reconoces qué lindo es tu país y su gente y que jodía te tiene la nieve! Descubres a Lecuona, Matamoros y a Cuní. Tu libro de cabecera se llama ¿Donde está mi Habana? En tus CD’s están El Bola, la Charanga y Lázaro Ross, en tus DVD: Buena Vista Social Club. Idealizas una Habana que sólo existirá en tu corazón, diferente a la mía o la de otros. La palabra Asere no te suena fea. Usarás más y más malas palabras y dicharachos criollos que te diferenciarán del resto. Porque ahora quieres ser diferente, es más, hacer saber a todos tu origen. Te fajas con los que hablen pestes de tu patria. Te fajas con los comemierdas que dicen que la Salsa no es el Son o discuten que Salsa es esa mierda llamada New York Style.

- Señor la salsa se baila sólo de dos maneras: BIEN o MAL.

La última etapa: Resignación. Cuando dos cubanos se encuentran la primera pregunta es: ¿Cuánto tiempo llevas aquí? Como si estuvieras en prisión. Porque es verdaderamente una condena no estar en tu tierra. Entiendes de una vez que los que estamos fuera necesitamos más de los que estén allá, que ellos de nosotros. Sus problemas se resuelven mandando unos dólares, lo que necesitamos nosotros no cabe en un paquete de correos.

La esperada primera visita a Cuba . ¡Qué desilusión! Estás allá y ya no eres de allí. No conoces al grupo de moda, a dónde va la ruta 222 o qué novela estén poniendo. La Habana te es más ajena que Hong Kong . Al segundo día, si no fuera por la vieja, quisieras volver a casa. ¿A casa? ¿Pero no era ésta tu casa? No perteneces a ningún lugar. No existes, todo es un espejismo. Como dice la canción: No eres ni de aquí, ni de allá. “Ni chicha, ni limoná”
Ser CUBANO es una carrera muy larga, se llega por diferentes caminos y tú escogiste el más difícil. En el aeropuerto, al regreso, esta vez no te harán tantas preguntas. Las preguntas te las vas a hacer tú. “Si yo lo hubiera sabido antes..”. Tarda tiempo y muchas lágrimas entender cuál es nuestro verdadero lugar. Quizás hasta el momento no hayan vertido ni una lágrima, quizás sí. Pero si ya lo han hecho como dicen en mi barrio les digo: 

- ¡Eso no es na’, prepárate pa’ lo que viene!

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