GUÍA PARA UN NUEVO VISITANTE

Cuba avui és present perquè és notícia, és història i també és part de la vida de molts de nosaltres.
Cercant motivacions dins d’aquests paràmetres ens hem trobat amb una vida cubana per excel·lència escrita per ell mateix.

Jorge Carlos Oliva Espinosa és un exemple de l’evolució de Cuba, i intentarem mostrar-la dins l’ordre més endreçat possible.

Lògicament mantindrem la llengua original dels seus escrits. Creim que llegir-lo serà un plaer.

Para Jorge Molist, mi tocayo, con quien me une, además del nombre, múltiples coincidencias: Ingenieros Industriales los dos, curiosos de la Historia, escritores (claro que con diversa suerte), incursionadores los dos de la novela que hurga en el pasado.

Jorge C. Oliva Espinosa

EL PAÍS

Has llegado a Cuba y lo primero que te asalta es la luz y el ruido que golpean tus sentidos. Tus ojos son heridos por la luminosidad; de golpe, te entra por ellos todo el color del trópico. Mientras, tus oídos resisten la agresión de una potencia sonora que se adueña del ambiente, que te envuelve y arrastra, que parece te va a aplastar. No es una impresión subjetiva tuya. Eso les pasa a todos los viajeros que llegan. Es el primer choque con una realidad: Somos colorámicos y ruidosos. Si no vienes en la corta temporada que aquí llamamos invierno, también te agobiará el calor, agravado por una humedad que lo hace insoportable. Estos agentes agresores son en parte debidos a nuestra posición geográfica; hasta el ruido, que aquí se propaga con mayor facilidad gracias a lo elástico y liviano del aire. Aparte de eso, los habitantes son ruidosos, hablan alto como si sus interlocutores estuvieran lejos, aun cuando los tengan junto a sí. ¡Ah, y la música, nuestra compañera inseparable, te envolverá, ocupando todo el espacio. Simultáneamente percibirás los olores, que aquí emanan de todo, de forma escandalosa, casi con obscenidad. Conocí a una chilena que decía que los cubanos olíamos a “fierro”. Para poder generalizar debió haber olido a muchos. Así que a confesión de parte... Aunque la crítica fuera cierta, esta es tierra de fragancias. Las flores y las frutas nativas tienen un aroma fuerte, que puede chocar al extranjero acostumbrado a perfumes más tenues. Aprenderás que las fresas, peras y manzanas apenas huelen, comparadas con las emanaciones del mango, la piña o la guayaba. Si la Naturaleza ha encontrado un lugar para ser exagerada, ese lugar es este. Porque este es el país de las exageraciones.

No voy a ser exhaustivo, ni agotar mucho menos el tema. Sería menospreciar tu intelecto y sensibilidad. Tú mismo irás descubriendo nuestras verdades.

GUÍA PARA ENTENDER UNA REALIDAD ABERRANTE

Si Kafka viviera y escribiera hoy en Cuba, no sería otra cosa que un escritor costumbrista. Porque aquí la situación kafkiana nos envuelve con sus absurdos y contradicciones. Enumeremos algunos ejemplos:

El gobierno actual cuenta con el respaldo casi unánime de la población. Eso se comprueba ante cualquier hecho que ponga en peligro o atente contra el sistema, su estabilidad e instituciones. Sin embargo, cuando se sienten en confianza todos desbarran y descargan pestes sobre los gobernantes. Si te dejas llevar por lo que oyes, terminarás creyendo que la oposición es fuerte por generalizada.

Este es un país de una libertad impensable para otros lugares del mundo. No hay represión, ni escuadrones de la muerte, ni aparecen cadáveres de ejecutados extrajudicialmente. El maltrato y la tortura son cosas del pasado lejano. Y sin embargo, todos sienten un miedo atroz y actúan como si se movieran en las sombras de una vida clandestina. Lo anterior quizás se deba a un detalle: A pesar de que el nivel de delincuencia es mucho menor que en cualquier otra parte, casi todos los ciudadanos delinquen de un modo u otro, porque violan las leyes y prohibiciones establecidas. Sobre todo con actos de carácter económico.

Después de más de cuarenta años de férreo bloqueo, de despiadada guerra económica, agravados por una producción ineficiente e insuficiente y por los errores cometidos en la conducción de la economía, el país muestra claros signos de penuria. El entorno urbano, excepto el casco histórico, semeja una ruina. Las calles y carreteras son intransitables y la escasez de transportes hace poco menos que imposible trasladarse de un lugar a otro. Todo escasea y todo es racionado. Sin embargo, los cubanos se las han arreglado para obtener casi todo y no carecen, en lo fundamental, de nada.

Cuba es quizás el único país del mundo donde circulan simultáneamente tres monedas diferentes (el peso cubano que casi no tiene poder adquisitivo, el peso convertible llamado CUC y el Euro con circulación exclusiva para Varadero). Se supone que solo un 30% de la población tiene acceso a las dos últimas, (los que reciben remesas familiares del exterior, trabajadores del turismo, deportistas, marinos mercantes, artistas, médicos y otros profesionales que viajan al extranjero). No obstante, es posible encontrarlas en cualquier hogar y en cualquier bolsillo. Ello es debido a la existencia de una economía “sumergida” o “informal”, cuya dinámica, extensión y monto hacen circular las principales monedas con vertiginosa velocidad. En cada cuadra es común hallar, por ejemplo, un médico que vende carne de cerdo, sin tener esa cría en su patio; un ingeniero que vende café y no está relacionado con ese cultivo, mientras que el de los altos vende aceite y es Licenciado en Comunicación Social. Son tres ejemplos de cómo los cubanos aumentan sus salarios, equilibran el déficit ingresos y gastos, y en muchos casos obtienen excedentes que les permiten comprar moneda dura. Así los comercios que venden sus productos en esa moneda, se ven abarrotados de compradores y todos son cubanos. Salvo ron, tabacos y objetos de artesanía, son muy pocos los turistas que vienen a comprar otros productos a Cuba.

A pesar de que la tasa de cambio la fija el Estado mediante las CADECA (Cajas de Cambio), y que es el mismo Estado el principal suministrador del mercado interno, es recomendable tener siempre tanto pesos nacionales como convertibles, pues el precio de un artículo, producto o servicio puede en algunos casos ser más bajo o más alto que su equivalente en la otra moneda. No trates de entender el cálculo matemático de los cambios monetarios, porque no siguen las reglas de esa Ciencia, ni de ninguna otra. Un visitante prudente hará los cálculos de conversión antes de pagar. También revisará minuciosamente la cuenta y el cambio que le devuelven, pues los dependientes y meseros tienden a “equivocarse” con inusitada frecuencia.

Por todo lo anterior y por muchas razones más, se hace necesario contar con una GUÍA MÍNIMA que te permita moverte en el entorno a que has llegado. En primer lugar, debes dejar atrás todo tipo de prejuicios. Cuba no es el infierno comunista que dicen sus enemigos. Tampoco es el paraíso al que hacen publicidad las agencias de turismo y muchos amigos que parecen ciegos. Mucho menos te puedes dejar llevar por lo que te digan aquí. Además de que te encontrarás con muchos que fingen y no piensan ni sienten lo que expresan, debes tener presente que abundan dos tipos de sujetos: Los que lo ven todo bien y los que lo ven todo mal. Porque esta es la patria del maniqueísmo extremo.

Otra recomendación, y muy importante: No trates de buscarle explicaciones a lo que encuentres de inexplicable. Ni tampoco intentes comprender la realidad cubana. Cuba es la tierra de “lo real maravilloso” de Alejo Carpentier y en su actualidad podrás encontrar elementos del realismo mágico que caracteriza la obra de García Márquez. Ya te dije que era una realidad kafkiana. Y si te empeñas en tarea tan imposible, puedes perder el juicio que te reste y caer en las brumas de la locura.

No obstante lo anterior, puedes intentar un acercamiento a nuestras realidades, conociendo un poco nuestra historia, sobre todo la más reciente. También pudiera ayudarte la lectura de “INSTRUCCIONES PARA SOBREVIVIR EN CUBA”, un volumen de estampas satíricas en que volqué todas mis objeciones a nuestros diarios disparates. Esta obra mía, como otras, permanece aún inédita. Y estas páginas pudieran ser el prefacio del ejemplar que te dedico a ti.

QUIENES SOMOS LOS CUBANOS

Los cubanos somos los más españoles de América Latina. Gracias al genocidio cometido por los conquistadores con nuestra población aborigen, los pobladores blancos que originaron nuestra nacionalidad fueron casi en su totalidad españoles. A ellos se sumaron otros europeos, los negros esclavos, chinos y hombres de todas partes de nuestro planeta. Como resultado somos lo que Fernando Ortiz llamó “un ajiaco [1] étnico”. Esta fue la última colonia en liberarse del yugo español. Mientras ya nuestras hermanas se constituían en Repúblicas independientes, Cuba continuaba siendo la “fidelísima”. Las autoridades coloniales tuvieron que cometer miles de burradas, volverse implacablemente crueles, sanguinarias y abusivas para que nuestros abuelos decidieran pelear por la independencia. Entonces emprendieron una guerra que tuvo más extensión que ninguna otra de América. Treinta años, lucharon aquellos cubanos por su liberación. Y cuando terminó aquella lucha terrible y agotadora, nuestro país ni fue independiente, ni fue libre. Los vecinos norteños abortaron el nacimiento de lo que pudo ser la última república de América y la convirtieron en una neo-colonia, en su patio trasero, en su plantación tropical donde obtenían sus materias primas y la mano de obra baratas, en un garito y burdel para sus “marines” y turistas, en el paraíso de su hampa, controladora del juego, la prostitución y la droga. Los norteamericanos venían aquí, ávidos de sol y ron, en busca de las portentosas caderas de nuestras mulatas; las norteamericanas en busca del aborto que en su país se hallaba prohibido.

Teníamos una bandera y se nos identificaba como un país soberano. Pero los gobiernos que se sucedían en el mando de aquella republiquita de mentirillas, eran peleles, obedientes a los menores dictados de Washington. Los intereses del país eran supeditados a los del vecino poderoso que, hasta 1934, tuvo el derecho de intervenirnos militarmente. Así lo establecía la Constitución que se nos había impuesto y que rigió hasta ese año. Ese “derecho” fue usado por nuestros vecinos para frustrar cualquier intento popular por rescatar el país de las garras de gobernantes venales y corruptos. La vez que uno de estos gobernantes títeres se excedió en robos y crímenes, y el pueblo lo derrocó, abriendo los caminos de su revolución (1933), la intervención norteamericana, esta vez disfrazada de diplomacia del “new deal”, se hizo presente para entronizar en el poder a un oscuro lacayo suyo: el entonces sargento Batista. Esta figura siniestra gobernaría, de una forma o de otra, hasta 1944. Pero ocho años después, en un artero golpe de estado, Batista, ya General y Senador de aquella República, se hizo nuevamente del poder, entronizó una sangrienta dictadura y llevó el luto y el dolor a miles de hogares cubanos. Tras heroica lucha de casi siete años, el pueblo derrotó a un ejército entrenado, equipado y asesorado por los norteamericanos. Ellos, de prepotentes, pensaron que aquella era una revuelta más, una revolución de mentirillas. Y se equivocaron. El primero de enero de 1959, por primera vez, los cubanos comenzamos a ser libres e independientes.

CÓMO SOMOS LOS CUBANOS Y CÓMO DICEN QUE SOMOS

En general somos un pueblo alegre y amistoso, a pesar de las frustraciones que venimos arrastrando desde siglos atrás. Tanto lo somos, que un observador superficial nos tomaría por frívolos y confianzudos. No te llames a engaño, los más viejos llevamos en la memoria los sufrimientos padecidos y todos, jóvenes y no jóvenes, sabemos el precio que tuvimos que pagar por lo que hoy tenemos. Los que vivimos la oscuridad de aquel pasado nos hemos encargado de dejar nuestro testimonio a las generaciones que llegaron luego. Y si mostramos inconformidad y muy poco nos parece lo obtenido, es porque evaluamos su costo como enorme.

Que somos rebeldes por naturaleza lo demuestra nuestra historia de luchas. Y que somos alegres y fiesteros, como nuestros ancestros africanos, lo prueba nuestra música que ha recorrido el mundo entero. También solemos ser exagerados, como nuestros antepasados andaluces, empecinados como los gallegos, dispuestos al holocausto como los astures de Numancia, hidalgos como los caballeros castellanos de adarga al brazo y lanza en ristre. Que en definitiva, todas esas sangres corren por nuestras venas. Máximo Gómez, nuestro prócer independentista, nacido en otra isla aledaña a la nuestra, fue el que mejor nos definió con una frase lapidaria: “Los cubanos o no llegan o se pasan”. Y él nos conocía bien, pues a pesar de haber nacido en Santo Domingo, peleó por nosotros más que ningún cubano.

ALGUNOS CONSEJOS QUE TE PUEDEN SER ÚTILES

En cuanto a agua, bebe solamente mineral, embotellada industrialmente, pues tu organismo no está habituado a las nuevas bacterias del medio, las que, unidas al calor, pueden provocarte desarreglos intestinales. Recuerda que los cubanos, por adaptación, son inmunes a algunas amebas y conviven con ellas, amebas que pueden significar un serio percance para ti.

Para moverte usa taxis estatales y al pagar mira bien el reloj marcador. Tú vienes a descansar y relajarte, déjale la tarea de conducir a otro. El tráfico, infestado de bicicletas, es algo infernal. Y el deterioro de calles y carreteras hace del conducir un verdadero martirio.

No compres tabacos ni bebidas que te oferten en la calle, posiblemente sean falsos o estén adulterados. Desconfía también si te proponen algún cuadro u otra obra de arte. Es mejor hacer tus compras en establecimientos estatales.

Si vas a la playa, cuidado con el sol de nuestra latitud. Sus radiaciones pueden producirte quemaduras severas en tu piel de europeo. Usa siempre una loción o protector solar, aún para pasear por las calles. En algunos sitios vas a necesitar también repelente contra mosquitos y jejenes.

PASEOS Y LUGARES QUE NO DEBES PERDERTE

Recorre la llamada “Habana Vieja”, será un viaje en la máquina del tiempo hasta los siglos XVIII y XIX. El casco histórico de la ciudad ha sido objeto de una descomunal obra de restauración y se trabaja continuamente en ella. Esta zona ha sido declarada “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO.

Dentro de ella hay buenos restaurantes para todos los paladares y lugares de interés que vale la pena visitar (Museos, plazas, templos, antiguos Capitolio, Palacio Presidencial, etc.), así como la Maqueta de La Habana, situada en la Calle Mercaderes entre Obispo y Obrapía. Existe otra maqueta, de tamaño mucho mayor, que se encuentra en la zona de Miramar, antigua barriada de la burguesía cubana.

Otro paseo que te propongo comienza por el litoral, caminando todo el Malecón desde la Avenida del Puerto, en el interior de la bahía, hasta El Vedado. A lo largo de esa vía encontrarás lugares acogedores muy agradables donde refrescar y picar algo. El trayecto son unos ocho kilómetros. Te lo advierto por si no eres caminador.

Si quieres visitar un rincón bohemio y único, en pleno centro capitalino, no dejes de ir al “Callejón de Hamel”. Fue la cuna del “Filling”, sus paredes están cubiertas totalmente de letreros y murales muy llamativos, podrás encontrarlo en la calle Hospital partiendo de su esquina con San Lázaro. Es un corto trayecto por otro mundo, distinto del que quedó afuera. Allí podrás tomarte una cerveza helada, oyendo a personajes increíbles, leyendo en las paredes el ritual de los negros brujos y visitar el taller de un artista primitivo, donde comprarás CD de música cubana.

Hablando de la Calle San Lázaro, comienza en el mar, a la boca de la bahía y termina al pie de la Universidad habanera y de su monumental e histórica escalinata. Fue calle principal, de las que salían de la antigua Habana para comunicar a la vieja Habana, encerrada en sus murallas, con la nueva que crecía fuera de ellas. Esta arteria corre paralela al Malecón y es la vía para adentrarse en la barriada del Vedado. Te recomiendo comenzarla por su inicio, donde se une en ángulo agudo con El Paseo del Prado, rebautizado Paseo de Martí, pero que nadie nombra así. Todos se refieren a él como ”El Prado”. Allí, en esa confluencia o cuchillo hay un barcito con mesas en los portales: muy acogedor y con una vista magnífica frente al viejo castillo del Morro, guardián en la entrada de la bahía.

Una vez que hayas llegado al Vedado, frente a la escalinata universitaria, tomas la calle L hasta 23 (apenas tres cuadras). Estás entonces en una esquina famosa, en una acera está el Hotel Habana Libre (antiguo Hilton), enfrente el edificio de Radio Centro con su teatro Yara y frente a éste la heladería “Copelia”: Aquí comienza “La Rampa” que termina en el mar, al lado del Hotel Nacional. Es corto el tramo, pero allí encontrarás de todo, tiendas, bancos, bares, centros nocturnos y restaurantes, incluso un mercado de artesanías y souvenirs. ¡Cuidado con los precios! Es frecuente que te puedas encontrar el mismo artículo con varios precios en tiendas o tenderetes aledaños.

Hay tres vistas de miradores en lo alto, envidiables, que te recomiendo: Una es subir al Monumento a Martí en el centro de la Plaza de la Revolución. (Pero es frecuente que los elevadores estén rotos) La segunda es un restaurante, llamado “La Torre” que se encuentra en el último piso del Edificio Focsa, (los de allí sí funcionan) uno de nuestros “rascacielos”, en el Vedado (calle 17 y M). Te aseguro que disfrutarás un panorama espectacular e inolvidable. Este restaurante es de los caros, te lo advierto... La tercera vista, solamente te costará un euro, además de lo que consumas y es “El Cristo de La Habana”, al otro lado de la bahía, sobre la loma del pueblo de Casa Blanca.

VIDA NOCTURNA

La Habana contó en otro tiempo con una intensa vida nocturna. Y hoy, aunque no lo creas, la sigue teniendo. El problema es que hay que saber dónde encontrarla. Como remanente de aquella de antaño, te recomiendo una noche en “Tropicana”, el cabaret llamado con razón “Un Paraíso bajo las estrellas”. Será una noche alucinante de fulgores y desnudeces. Te costará 75 euros el consumo mínimo al reservar una mesa para dos en ese lugar. Gozarás de un espectáculo inolvidable de luz y color, música y ritmo, y podrás contemplar a unas mulatas esculturales que mueven las caderas con vértigo ante tus ojos, bien ligeritas de ropas.

Igual espectáculo y más barato puedes obtener en el Malecón habanero en horas de la noche. Y hasta más animado y prometedor...

Pero como te sé un hombre culto, amante de la historia, te recomiendo ir de noche a la vieja fortaleza de La Cabaña, a ver el espectáculo del “Cañonazo de las nueve”, señal sonora que anunciaba el cierre de las murallas, y que es puesta en escena cada noche por un grupo de artilleros vestidos a la usanza del remoto pasado, origen de esta costumbre.

UN ACERCAMIENTO A LA ACTUALIDAD ALUCINANTE

Podrías intentar este acercamiento, visitando a una familia cubana, pesquisando con indiscreción permitida su intimidad, mirando la programación de nuestra tele, donde no hay anuncios como en la tuya. Sus espacios los hemos sustituido por el mensaje político, aún más repetitivo y aberrante. Otras fuentes te harán siempre falta y no tienes tiempo para revisar archivos y bibliotecas. Así que te ayudo, dándote algunas claves elementales:

El cubano medio de hoy, vive bajo el agobio de problemas al parecer insolubles: la vivienda, el transporte, la alimentación, sus necesidades de vestir y calzarse, y una necesidad mayor, la del soñar esperanzado. Ni la salud, ni la educación de los hijos son, como en otros lugares, su principal preocupación. Esas las tiene aseguradas. Aquí le embarga una preocupación permanente y apabullante: el salario no le alcanza para satisfacer sus necesidades. Tú me dirás, pues si aquí el Estado es el empleador, eso se resuelve fácil. ¿Por qué no le aumentan los salarios? El Estado ha respondido por boca de los gobernantes: “Es imposible aumentar los salarios hasta que no produzcamos más”. Y no se produce más porque el trabajador no se siente estimulado a hacerlo con tan bajos salarios. Además, que produzca o no produzca, él no va a estar ni mejor ni peor por ello. De esta forma, todo parece reducirse a un infernal círculo vicioso. Hay escasez porque no se produce, no se produce porque hay escasez. Y el problema, te lo aseguro, es mucho más complejo. Linda en profundidad con algo tan abstracto como “el sentido de pertenencia”, que es solo una de sus múltiples aristas.

Rompecabezas verdadero para economistas de toda laya, será el estudio de nuestra situación financiera. La contradicción precios versus salarios, ingresos contra gastos, producción y consumo puede consumirte el tiempo que estés entre nosotros, y no arribarás a una conclusión valedera, te lo aseguro. De todas formas, te llevarás la impresión de un pueblo alegre y cercano en la sangre, hospitalario y vivaz, que quiere construirse un mañana mejor y lo cree posible.

Estoy seguro de que esta visita marcará un hito de antes y después en tu vida. Aunque solo te lleves el recuerdo de unas horas que te deseo bien felices.

Jorge C. Oliva Espinosa

La Habana, agosto 6 de 2007

PARA TU REGRESO

¡Has estado en Cuba! Apenas unas horas que se apretaron en días. Y la cabeza se te puebla de recuerdos (¿Cómo es posible reunir tantos en tan poco tiempo?). Ahora regresas a otro mundo (tu mundo) y a otro tiempo (tu tiempo). Aparte del efecto del cambio de horas, debido al huso horario, es como si te hubieras mudado de dimensión temporal y espacial. La impresión es profunda, de las que dejan huellas. Pero lo principal es que retomas tu ritmo habitual de vida: febril, galopante, esclavizado (ahora lo comprendes) porque no puedes dedicarlo a lo que quisieras. Vienes desde donde la vida cursa con más lentitud, sin las premuras y prisas que aquí te agobian y que te imponen la vida moderna. Allá, en Cuba, se vive despacio. Quizás por el calor, pero eso da tiempo, más tiempo para tomarle el gusto a la vida.

Has tenido la oportunidad de ver un pueblo pobre, pero digno. Humilde, pero orgulloso. Un pueblo que sueña con un mañana mejor y que lucha por él. Gentes sencillas que te brindan afecto sincero y creen que un mundo mejor es posible.

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